Contra viento y marea
CÁMARAS PESQUERAS PIDEN SUSPENDER NUEVA ETAPA DE PROSPECCIÓN SÍSMICA
Los informes finales de la primera temporada permiten estimar cerca de 160.000 disparos sísmicos —uno cada ocho segundos durante la adquisición efectiva—, pese a que solamente se alcanzó el 54% del área originalmente planificada.
La Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU) y la Cámara de Armadores Pesqueros del Uruguay (CAPU) solicitaron al Poder Ejecutivo y a los ministerios de Ambiente; Industria, Energía y Minería; y Ganadería, Agricultura y Pesca, a través de la DINARA, que suspendan la nueva etapa de prospección sísmica prevista para noviembre hasta que se realice una evaluación científica e independiente de los resultados operativos, ambientales y económicos de la primera temporada.
Los informes presentados por Viridien ante el Ministerio de Ambiente indican que durante la primera etapa se recorrieron 2.653,520 kilómetros de adquisición sísmica, con un intervalo de 16,667 metros entre las activaciones de las fuentes. A partir de esos parámetros oficiales puede estimarse que se realizaron aproximadamente 159.000 disparos sísmicos en el mar uruguayo durante los 48 días que duró la campaña, entre el 7 de marzo y el 23 de abril de este año. Durante las horas de adquisición efectiva, las fuentes de aire comprimido se activaron unas 450 veces por hora: un disparo aproximadamente cada ocho segundos.
Según lo informado por la empresa, la campaña solamente logró completar el 53,9% del área principal planificada. Viridien atribuyó las interrupciones principalmente a la presencia de fauna marina y a las condiciones meteorológicas.
Para las cámaras pesqueras, estos resultados modifican sustancialmente las condiciones bajo las cuales fue evaluada y autorizada la campaña. Antes de comenzar una nueva temporada, el Poder Ejecutivo debería informar si el área que quedó pendiente será incorporada a las operaciones previstas para la nueva etapa a partir de noviembre y cuál sería, en ese caso, el aumento de la duración, la cantidad de disparos y la exposición acumulada del ecosistema marino.
Los propios informes de la empresa muestran que no se trató de una intervención acotada ni se alcanzaron los resultados originalmente esperados. Se realizaron cerca de 160.000 disparos y solamente se completó poco más de la mitad del área prevista. Antes de volver a hacer ruido bajo el mar, el Estado debería explicar qué ocurrió, evaluar sus efectos y evitar que la pesca uruguaya, la biodiversidad de nuestras aguas y la sociedad en su conjunto vuelvan a asumir los costos y las consecuencias de esta actividad.
UNA SEÑAL DE ALERTA PARA LA PESCA DE ALTURA
Los datos publicados por la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo muestran que, durante marzo y abril de 2026, los desembarques uruguayos conjuntos de merluza y calamar disminuyeron aproximadamente un 39% respecto del mismo bimestre de 2025. Los de calamar cayeron alrededor de un 85%.
Los desembarques de merluza aumentaron, pero ese total incluye capturas realizadas tanto dentro de la Zona Común de Pesca como en aguas internacionales. Por sí solo, no permite distinguir qué ocurrió en cada área ni cuánto esfuerzo pesquero fue necesario para obtener esas capturas.
Las empresas están desagregando y contrastando la información con sus propios registros. Según los datos preliminares que se están procesando, al excluir las capturas realizadas en aguas internacionales, la captura promedio de merluza por buque dentro de la Zona Común de Pesca habría disminuido aproximadamente un 30%.
Para las cámaras, estos resultados preliminares son alarmantes: el aumento agregado de los desembarques de merluza no alcanza para transmitir tranquilidad sobre lo ocurrido en las zonas potencialmente afectadas por la prospección. Además, ante la escasa disponibilidad de calamar, pudo haberse concentrado un mayor esfuerzo pesquero sobre la merluza, una variable que también debe ser evaluada.
La actividad sísmica coincidió espacialmente con zonas de alta relevancia para la pesca de altura y temporalmente con una parte importante de la temporada de calamar. Mientras su disponibilidad fue excepcionalmente baja para la flota uruguaya, en el mismo período se registraron capturas récord en latitudes situadas más al sur, en particular por parte de la flota argentina. Este contraste no demuestra por sí solo una relación causal, pero hace necesario determinar si existió un desplazamiento fuera de los patrones habituales de esta especie migratoria y cuáles fueron sus causas.
La evaluación no puede limitarse al cumplimiento formal de los procedimientos de observación y mitigación. Debe analizar la disponibilidad y distribución de los recursos, las capturas y el impacto económico, distinguiendo las zonas de pesca y considerando cuántos buques operaron, durante cuánto tiempo y cuántas horas de arrastre realizaron, para comparar las capturas por unidad de esfuerzo.
RECURSOS, ALIMENTOS Y TRABAJO
La pesca depende de recursos naturales renovables que deben ser administrados sobre la base de información científica. Las alteraciones en su distribución o disponibilidad no solamente afectan el trabajo de la flota pesquera: también repercuten sobre las plantas industriales, los servicios asociados, el empleo, la producción de alimentos y las exportaciones.
La Ley N.º 19.175 declara de interés general la conservación, la investigación, el desarrollo sostenible y el aprovechamiento responsable de los recursos hidrobiológicos y de los ecosistemas que los contienen, e incorpora el criterio de precaución dentro de la política pesquera. Para CIPU y CAPU, reanudar una intervención de esta magnitud sin evaluar previamente sus resultados resultaría difícil de conciliar con esos principios.
CIPU Y CAPU SOLICITAN:
- Suspender la nueva temporada de prospección sísmica prevista para noviembre hasta completar la evaluación de la primera etapa.
- Realizar una evaluación científica, técnica y económica independiente, con participación efectiva de la DINARA, instituciones académicas y el sector pesquero.
- Publicar la cantidad exacta de puntos de disparo, los recorridos realizados, las horas de funcionamiento de las fuentes y el esfuerzo acústico acumulado.
- Analizar la evolución de las capturas y los desembarques, el esfuerzo pesquero y los desplazamientos de la flota por especie, embarcación y zona de operación, distinguiendo la Zona Común de Pesca de las aguas internacionales y utilizando una línea de base plurianual. Cualquier futura etapa debería estar acompañada por un programa independiente de monitoreo diseñado para producir información comparable antes, durante y después de las operaciones.
- Revisar el funcionamiento del mecanismo de compensación frente a los posibles perjuicios económicos ocasionados a una actividad productiva preexistente.
- Informar cuál sería el alcance efectivo de una nueva etapa, incluyendo el área pendiente de la primera temporada, su duración total estimada y la cantidad adicional de disparos previstos.
Las cámaras no plantean una oposición genérica a la investigación ni al desarrollo de nuevas actividades en el mar. Reclaman que cualquier intervención sea compatible con la protección de nuestra biodiversidad, la sustentabilidad del sector pesquero, el empleo, la producción de alimentos y las exportaciones del país.
El mar es un ecosistema, pero también es trabajo, producción, conocimiento y futuro. Cuidarlo exige conocer los efectos acumulados de cada intervención y actuar responsablemente para prevenir daños que puedan resultar irreversibles.
CIPU – CAPU Cuidemos todo lo que nos da el mar.
Más preguntas y respuestas sobre el tema en: https://uruguaypesca.com/prospeccion-sismica
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